La enfermedad renal afecta a millones de personas en el mundo y, en muchos casos, avanza de manera silenciosa. Sin embargo, alrededor de esta condición existen numerosos mitos que pueden retrasar el diagnóstico, dificultar el tratamiento o generar temor innecesario.

Conocer la realidad es el primer paso para cuidar la salud de nuestros riñones. A continuación, desmentimos algunos de los mitos más frecuentes.

1. “Si no siento dolor, mis riñones están sanos”

Falso. La enfermedad renal crónica suele desarrollarse sin causar dolor o síntomas en sus primeras etapas. Por eso es conocida como una enfermedad silenciosa. Los controles médicos periódicos son fundamentales, especialmente si existen factores de riesgo como diabetes, hipertensión o antecedentes familiares.

2. “Solo las personas mayores pueden tener enfermedad renal”

Falso. Aunque el riesgo aumenta con la edad, la enfermedad renal puede presentarse en niños, jóvenes y adultos. Enfermedades hereditarias, malformaciones, infecciones o enfermedades como la diabetes y la hipertensión pueden afectar la función de los riñones a cualquier edad.

3. “Tomar mucha agua cura los problemas renales”

Falso. Mantener una buena hidratación es importante para la salud, pero beber grandes cantidades de agua no cura una enfermedad renal. En algunos pacientes, incluso puede ser necesario controlar la cantidad de líquidos que consumen. Siempre es recomendable seguir las indicaciones del equipo médico.

4. “La enfermedad renal siempre presenta síntomas”

Falso. Muchas personas descubren que tienen enfermedad renal cuando esta ya se encuentra en etapas avanzadas. Fatiga, hinchazón, cambios en la orina o presión arterial elevada pueden aparecer con el tiempo, pero no siempre están presentes desde el inicio.

5. “La diálisis significa que ya no hay esperanza”

Falso. La diálisis es un tratamiento que reemplaza parte de la función de los riñones cuando estos dejan de funcionar adecuadamente. Gracias a ella, muchas personas pueden continuar con sus actividades diarias y mejorar su calidad de vida mientras reciben el tratamiento indicado o esperan un trasplante renal.

6. “Los remedios naturales son completamente seguros para los riñones”

Falso. Que un producto sea natural no significa que sea inofensivo. Algunas plantas medicinales, suplementos o preparados caseros pueden afectar la función renal o interactuar con los medicamentos. Antes de consumir cualquier producto, es importante consultar con un profesional de la salud.

7. “Si orino normalmente, mis riñones funcionan bien”

Falso. La cantidad de orina no siempre refleja el estado de los riñones. Es posible que una persona tenga una enfermedad renal y continúe orinando con normalidad. Solo los exámenes médicos pueden evaluar correctamente la función renal.

8. “Solo las personas con diabetes desarrollan enfermedad renal”

Falso. La diabetes es una de las principales causas, pero no la única. La hipertensión arterial, enfermedades autoinmunes, infecciones, cálculos renales, enfermedades hereditarias y algunos medicamentos también pueden dañar los riñones.

9. “Después de un trasplante renal ya no necesito cuidarme”

Falso. El trasplante ofrece una nueva oportunidad de vida, pero requiere compromiso permanente. Es indispensable tomar los medicamentos inmunosupresores según la indicación médica, asistir a los controles, mantener hábitos saludables y seguir las recomendaciones del equipo de salud para proteger el órgano trasplantado.

10. “La enfermedad renal no se puede prevenir”

Falso. Aunque no todos los casos pueden evitarse, muchas enfermedades renales pueden prevenirse o retrasar su progresión mediante el control de la presión arterial y la diabetes, una alimentación saludable, la actividad física, una adecuada hidratación, evitar la automedicación y realizar chequeos médicos periódicos.

Cuidar tus riñones es cuidar tu vida

La información confiable es una herramienta fundamental para prevenir la enfermedad renal y actuar a tiempo. Derribar estos mitos permite tomar decisiones más acertadas sobre la salud y reconocer la importancia de los controles médicos, especialmente en personas con factores de riesgo.

En la Fundación Nacional de Trasplantados trabajamos para brindar orientación, acompañamiento y educación a pacientes, familias y comunidad, promoviendo el cuidado de la salud renal y una mejor calidad de vida para quienes conviven con enfermedades renales y trasplantes.

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